El gran espectro de la adicción se ha convertido en una
plaga, en una epidemia de los países desarrollados, ya no es
solo la sustancia tóxica la que nos puede
controlar, sino la conducta en la que quedamos atrapados buscando la emoción, es el resultado de la sociedad de consumo de la cual nos
envolvemos y nos desarrollamos. Todas las adicciones tienen la misma estructura
y el mismo fin: sentirnos bien, anestesiar la angustia, encontrar la felicidad.
El amor, es por excelencia la emoción más poderosa por la que sin duda merece librar cualquier
batalla, pero...¿qué pasa cuándo la emoción de amor que reconoce el cerebro te altera químicamente produciendo conductas autodestructivas en una
relación de pareja que te atrapa como
si de un tornado se tratara? ¿Qué pasa cuándo la atracción y la excitación sexual que sientes hacia
otra persona te domina y controla, te acerca más y más a pesar de saber que no hay confianza ni fidelidad ni
amor de verdad? ¿Qué pasa cuando te propones alejarte de una pareja porque te
ha tratado con desprecio, te ha utilizado o te ha engañado y vuelves a caer una y otra vez en sus brazos con el
mismo resultado? ¿Qué pasa cuándo eres mujer y te atraen
hombres granujas y esquivos a los que colmas con todo el manual del Kama Sutra
para sentirte como una prostituta? ¿Qué pasa cuándo te deleitas en el placer
sexual compartido y ofrecido para acto seguido quedar presa del vacío y la angustia?...
Pues pasa que no eres ni puta ni idiota, sino
DEPENDIENTA AFECTIVA.
La DEPENDENCIA
AFECTIVA es una enfermedad dentro de las adicciones, no se trata del
efecto negativo del consumo de sustancias tóxicas, como sería el caso del alcohólico o cocainómano, sino que afecta al comportamiento excesivo y nocivo
que tenemos buscando una emoción, así pues, sería como el ludópata que busca "ganar", el dependiente afectivo
busca "amar". Por lo tanto, el mismo impacto emocional es ver como un
ludópata sigue jugando a pesar de
perder tanto dinero y no se retira, como ver a un dependiente afectivo
acercarse a la persona que le engaña y utiliza y no rompe la
relación.
La persona presa de la ludopatía busca ganar el
dinero que compense la pérdida del mismo, se dice así misma "sólo una vez más, ésta vez puedo ganar, tengo que
conseguir el premio final...", y la persona presa de la dependencia
afectiva se dice así misma "ésta vez va a funcionar, sé que soy especial para él, tengo que conseguir que me ame de verdad..."
La ludopatía afecta más a la población masculina, por la intensidad
de los impulsos, y la dependencia afectiva afecta más a la población femenina por la intensidad
sentimental. Ambos casos pueden llevar a la ruina emocional sino se detiene a
tiempo. Si quieres ayudar a una persona atrapada en esta espiral: no juzgues,
no condenes ni critiques, sólo trata de comprender el
origen, anímala a buscar ayuda psicológica profesional y sobre todo, ten Fé y nunca te rindas si a la persona quieres de verdad.
Como en las Leyes del EQUILIBRIO EMOCIONAL: lo peor es que
el amor enfermizo te arrastra hasta el infierno, y lo mejor es que sólo el amor verdadero humilde y sincero desde el interior te
eleva a los cielos. El equilibrio está servido.
En la DEPENDENCIA
AFECTIVA podemos distinguir dos clases de respuestas ante la obsesión de buscar la atención y el amor de la persona
amada, que suele ser la pareja actual, pero que no es amor sino obsesión, y no es una relación sino una adicción:
—Respuesta PASIVA: son personas
que padecen la Dependencia Afectiva y se rinden y entregan absolutamente a
complacer a la persona que creen que aman, la cuál actúa de agresora, evitan el conflicto, y a pesar de vivir con
tensión y miedo, de sufrir maltrato
psicológico y a veces físico, justifican y hasta defienden a su pareja. Su
principal arma es el "cariño maternal", cubren esa
carencia que él arrastra, y ella se siente
"útil y necesaria" como una
madre incapaz de abandonar a su cachorro débil. Viven con la fantasía de que "él cambiará", "estamos mejor que antes", "yo le
quiero y sé que él me quiere aunque no me lo demuestre", "no podría vivir sin él"... El reflejo patente
de esta respuesta se muestra en un deterioro físico de la persona que padece
el trastorno de dependencia afectiva, así envejece, adelgaza o engorda,
demacrada y dejada, víctima del desamor y el vaivén del chute de "la ilusión de reconciliación" junto al desgaste de la abstinencia de amor y
respeto. No hay satisfacción sexual. Muchas de estas
personas, la inmensa mayoría mujeres, caen en el abismo
de la Violencia de Género, el Gobierno cree que
necesitan seguridad policial para que no retiren la denuncia si ésta llega a establecerse, pero lo que necesitan es
psicoterapia individual para rehabilitar una mente que ama malamente.
No es fácil salir de ese ciclo, y más tras largos años de confinamiento, bellas,
creativas e inteligentes todas ellas...se apagan, se oscurecen sin ver la luz,
como si él fuera su Señor, su Dios. Otras tienen suerte y él las deja repentinamente, entonces, sólo entonces, si despiertan el valor para enfrentarse al
dolor y con ayuda siempre mejor...emergen de las tinieblas y resplandecen, como
la Rosa de Jericó, la flor del Desierto del
Sahara que cobra vida nada más tocar agua, incluso tras años completamente seca.
—Respuesta ACTIVA: son personas
que presas de la Dependencia Afectiva actúan con un rol de Control,
rescate, ataque, conquista, lucha y arreglo continuo hacia su pareja, a la cual
creen que aman y quieren intentar "cambiar" a sus expectativas de
pareja ideal. Igualmente tampoco es amor sino obsesión, no es una relación sino una adicción. Su principal arma es el Sexo, la satisfacción y el poder sexual para dar al otro, "víctima y presa en sus garras", el chute se establece a
través de la seducción y la pasión en la relación tras la discusión o la distancia. La persona
activa adicta al amor necesita obsesivamente conquistar y activar el deseo del
otro hacia ella, exige exclusividad, ser la única que enciende su pasión, para ello se vale de cualquier recurso, sin vergüenza en curso, se transforma en el modelo de tu fantasía, bien puede ser "pija", "hippy",
"ejecutiva", "sexy", "conservadora"....y un sin
fin de papeles, no hay límites puesto que el fin es
engatusarte y apresarte, y hasta devorarte. Yo las llamo "Mantis
Religiosas", absorben al macho
hasta exprimirle todo su jugo. Cuanto más difícil y psicopatológico sea, más sustancioso es el reto y más se acelera el esfuerzo, la
obsesión se activa como una fuerza
ajena a la voluntad que no contempla el rechazo ni el desprecio ni por supuesto,
el tiempo o placer invertido en tareas que no sean "ella misma", la
Mantis está activada. Provocará la lucha, la extorsión, la amenaza y la confusión...pero también el sexo más candente, pasional y placentero. Te derretirá en segundos presa de su poder erótico, y te morderá mordazmente ante el menor
desprecio.
Es la patología de la Dependencia Afectiva
Activa, batallar entre la obsesión y el deseo, el poder y la
conquista, cursando los mares del dolor creyendo que es amor.
Por ultimo, una vez dominado al macho, pierde interés por falta de excitación, se activa la compasión y se abandona con ternura, sólo para ser sustituida por otra presa. Si el macho se
resiste a ser abandonado, comienza su guerra perdida.
Esta es la historia de Belén, una mujer increíblemente sensible, inteligente, bella, creativa, artista,
sensual, bondadosa, pero sobre todo...una gran guerrera en busca del
EQUILIBRIO, una de mis valientes, con una capacidad de transformación y fuerza sólo comparable con la energía del agua. La conocí hace diez años, por entonces contaba con 25 años, recuerdo que la cita la
pidió su joven tía materna preocupada por ella y unidas por una gran amistad
aparte de sus lazos afectivos, las palabras de su tía fueron: quiero que se trate contigo, tiene mucho potencial
pero está perdida y además no confía en ti porque tiene mucho
miedo de creer que venir aquí es porque está loca, espero que venga y vuelva.
Y Belén no sólo llegó a su primera cita un
septiembre (época de siembra) del 2003,
sino que volvió, siguió, se comprometió y luchó hasta día de hoy con gran valor y
dolor para encontrar el amor. Creo que a todos sorprendió su constancia en psicoterapia, escuchaba como en un
principio le decían " tienes que ir porque
tú no estás bien..." Para luego
escuchar "¿todavía estás yendo a la psicóloga? Oye que te estás enganchando y te saca el
dinero...", pero en ninguno de los casos ella hizo caso, siguió con decisión el camino de su propia
liberación. Ella cree que me debe mucho
a mi como psicóloga, pero no estoy de acuerdo,
la psicoterapia es un trabajo de equipo, y a ella le debo tanto como yo a ella,
su entrega y confianza me han aportado la Fé de que la recuperación es posible, dejarme estar y participar merece el esfuerzo
continuo de estudio y psicoanálisis, de darle un sentido a
mi trabajo, de que la victoria está reservada sólo a los valientes y sobre
todo, de que hay cosas que duelen y no se pueden cambiar, pero que la mente es
poderosamente flexible y que el EQUILIBRIO EMOCIONAL es posible.
Quien lo diría si la vierais ahora, Belén es una chica con un cuerpo espectacular, bien formado y
torneado de correr 14 km diarios por todo el Paseo Marítimo, de estar sana sin drogas como el alcohol o el tabaco,
porque ni bebe ni fuma, de ser soltera y huérfana de padre y madre, de
amar y perdonar a su único hermano que trabaja y
vive en E.E.U.U de cuyo hijo ella es la madrina al que adora con locura, de
poseer una melena larga y frondosa color castaño que quita el sentido, que
envuelve la sonrisa más vibrante que puedas haber
escuchado, y unas inteligentes manos capaces de cortarte el pelo, de dibujar o
escribir poesía. Además posee un estilo propio de vestir muy chic que ella misma
inventa con tacones que calza sin perder el equilibrio. Puede bailar y hacerte
el amor hasta colmar tus más profundas fantasías sexuales. Puede empatizar
contigo con tal intensidad emocional que pensarías que la conoces de toda la
vida, que es tu mejor amiga o la mujer de tus sueños. No ve la tele, si el cine
y el teatro, lee y escribe, amante de la música y la cocina. Es moderna y
atrevida, sin miedo a viajar al extranjero porque ya vivió en Italia algunos años, así que aprende y se reinventa así misma sin quedar desfasada ni oxidada. Ha hecho cursos de
formación profesional en Madrid y
Barcelona, desplegando su arte en la ciudad de Torino.
La sensibilidad emocional de Belén es camaleónica, lo mismo te acompaña de moraga o barbacoa que a un cóctel o cena de gala, y ella te regala la mejor presencia
tanto de la vestimenta como del saber estar, con el mínimo presupuesto. Es honesta, trabajadora y honrada, simpática, apasionada, creativa y divertida. Un alma pura, una
valiente sin tregua en busca de la libertad personal y espiritual.
Esto es lo mejor de Belén y mucho más.
Lo peor de Belén...eso es simplemente el
origen de nuestro encuentro y seguimiento psicoterapéutico. Es justo lo que comparten todos y cada uno de mis
pacientes, lo peor de ellos y en el peor momento de su vidas, ahí nos encontramos, yo suelo ser el último cartucho, no me importa, a eso ya estoy acostumbrada,
la desesperanza le da más valor a la aventura y activa
la ilusión del reto. Lo peor de Belén es que su extrema sensibilidad activa ante el estrés emocional sus respuestas patológicas de Ansiedad, Depresión, Bulimia y Dependencia Emocional.
Y en este viaje hacia el infierno se ve acompañada de ataques de pánico, agorafobia, tristeza,
vacío, llanto, ataques de ira,
soledad, atracones de azúcar, culpa, cansancio, miedo,
obsesión, inseguridad, aislamiento
social y baja autoestima.
Belén conoció la práctica del Equilibrio
Emocional: lo mejor y lo peor a la segunda sesión de psicoterapia, pero han
tenido que pasar 10 años hasta conseguir dominarlo,
y esto no precisamente por falta de constancia, todo lo contrario, nunca
abandonó la psicoterapia, pero bucear
en las profundidades del océano emocional lleva su tiempo,
a parte de poseer un gran valor y tenacidad.
Son 5 los hombres que han marcado sus relaciones afectivas.
Con el primero, al que llamaré número 1, pasó 10 años largos, desde la adolescencia, antes de prepararse para
poder terminar con él.
—¿Cómo te sientes Belén?
—Con mi trabajo bien, pero con él ...me siento mal, vamos para atrás...
—Belén ya sabes que "mal" no existe en esta consulta,
venga ¿porqué no hacemos el equilibrio emocional de este fin de semana
de tu relación de pareja?
—No me gusta ese ejercicio
Marta, me hace sentir como una estúpida cuando me bloqueo y no
sale nada de todo lo que siento, siempre pienso que los porros me han atrofiado
el cerebro, menos mal que trabajo con mis manos que parece que piensan por sí mismas—respondía Belén al mismo tiempo que
comenzaba a llorar silenciosamente, mostrando una imagen de absoluto contraste
entre su cabello lleno de alegres rastas y su vestido hippie de llamativos
colores, mientras sus lágrimas resbalaban a través del piercing de su nariz.
—Vamos Belén yo te ayudo, te saco "los papelitos de los
sentimientos" y de camino te recuerdo que tampoco vale aquí la autocrítica ni el "nada" ni
el "siempre", ya sabes que son distorsiones cognitivas que bloquean
tus sentimientos. Por cierto llevas 8 meses sin consumir porros y no tienes el
cerebro atrofiado, lo mejor de ti está aún sin estrenar.
—Bueno pues lo mejor de este
fin de semana con mi relación de pareja ha sido: que él es muy sociable y hacemos muchas cosas con amigos, nos
hemos ido de casa rural un grupo grande, todos consumieron porros menos yo, no
me insistieron ni presionaron. Me sentí respetada, amigable, acogida
y orgullosa de mi. Lo peor ha sido: me dio un ataque de ansiedad con el olor,
me costaba respirar y él sólo pensaba en el sexo, me siento utilizada, incomprendida.
—¿Lo has hablado con él?
—Él no entiende este lenguaje
Marta, ni quiere aprenderlo, cada vez más siento la distancia que hay
entre él y yo, me da tanta pena después de tantos años.
—Puede tratarse de una crisis
de pareja, cuando uno de los dos está avanzando y el otro no, se
descuelga el puente que une la relación, es cuestión de trabajar en volver a unir.
—Ese es el problema Marta, es
que no se si quiero arreglarlo, si sólo quiero que se muera la
relación, como dejar de regar una
planta marchita que no quieres tirar porque aún tiene vida.
—¿Y si le estuviera pasando a él lo mismo que a ti, que trato te gustaría recibir? ¿Sinceridad? ¿Hipocresía?
—No lo se, no lo se...No quiero
dejarlo, no puedo estar sin él pero tampoco quiero que me
deje él, sólo de pensarlo me falta el aire.
—¿Qué te une a él Belén? ¿Y qué te separa de él? En el Equilibrio, qué sería lo mejor y lo peor de él?—me apresuré a preguntar antes de que Belén se agotara ante la presión.
—Otra vez eso Marta...mi cabeza
ya no da para más...
—Inténtalo Belén, yo te ayudo.
—Lo mejor de él es que sé que es muy buena persona, es
trabajador, sociable, vivimos juntos, tenemos un perro, una casa y nuestros
ahorros se van hacia la casa en construcción que tenemos sobre un terreno
de su familia, además mi madre lo quiere mucho y él es muy bueno con ella, eso para mi es muy importante.
Lo peor de él...es que es muy impulsivo en
el sexo, no me da ternura ni me siento deseada, nunca hablamos de nada, todo
son tonterías para él, siempre tan hermético, apenas estamos solos,
siempre con gente...
—Belén...¿"nunca" y
"siempre"?—la interrumpí para que corrigiera su vocabulario radical y catastrófico.
—¿Por qué me equivoco tanto Marta?, esto es demasiado difícil para mi, ya no se ni hablar de mi..—de nuevo la autocrítica, Belén tenía esa habilidad de
autosabotaje salvaje automatizado como respuesta a cada intento de corrección por mi parte, y por la del mundo entero.
—Bueno...la mayoría de las veces estamos con gente, creo que evitamos la
intimidad, por ambas partes, y solemos hablar de cosas superficiales y
normalmente no profundizamos en los sentimientos.
—¡Fantástica corrección Belén!—exclamé yo con júbilo para reforzarla
positivamente.
—Me has ayudado tu Marta, nunca
hago nada bien a la primera.
—¡Belén! ¡Otra vez la autocrítica!
—Soy un desastre.—Su capacidad autodestructiva era imparable, pero no mayor
que la mía reconstructiva.
—Bien Belén, hagamos un trato, no me importa que te desprecies
siempre y cuando verbalices a continuación tres halagos hacia ti misma,
¿vale?
—No lo entiendo...—Belén ya se había bloqueado.
—Pues que por decir soy un
desastre, a continuación dirás: soy valiente, constante y guapa.
—Pero yo no pienso eso de mi...—Era evidente su baja autoestima.
—Yo no he dicho que te lo
creas, he dicho que lo digas, empezaremos por ahí, lo de creértelo vendrá más tarde, con la constancia, un día lo sentirás.
—No sé que decirte...yo creo que soy torpe para eso.
—Gracias por la rápida oportunidad Belén, dime tres halagos ahora.
—Pues que yo soy...valiente,
guapa y trabajadora.
—Gracias, un placer escucharte,
volvamos a él, ¿qué te daría miedo perder de separarte, una casa?, ¿dinero?
—La seguridad que me da, el miedo
a echarlo de menos y perderlo para siempre. Me muero sólo de pensarlo. No quiero acabar sola. Se que nos queremos.
—Y tú Belén, ¿te quieres a ti misma?
—Prefiero querer y que me
quieran.
—Pero el amor sale del
interior, ¿cómo vas a dar lo que no tienes?, ¿y por qué has dejado de consumir
drogas, cuando él no lo hace ni tus amigos
tampoco?
—Mi madre. Es la persona más buena que yo he conocido, más honrada y con más amor, ella me lo da todo sin exigirme nada a cambio,
simplemente, no puedo drogarme pensando que le hago daño a ella. Además me da miedo tener una
esquizofrenia, hay antecedentes en mi familia. Una cosa es tenerla
naturalmente, y otra muy distinta que yo me la provoque, he visto como la gente
se transforma en demonios de la noche por droga. Yo lo respeto todo y a todos,
incluso que decidan drogarse, pero a ese veneno no lo quiero en mi vida.
Era esto último, una de las cosas más fascinantes de Belén, la claridad mental que poseía en distinguir lo que estaba bien y lo que estaba mal, sin
dudas algunas, disponía de un perfecto código ético y moral, en contraste con
su pobre autoestima y su rica autocrítica.
Para entrenar la introspección y potenciar su inteligencia
emocional le propuse escribir a diario sus pensamientos y sentimientos, así practicábamos el Equilibrio y compensábamos sus autocríticas con halagos, y resultó ser lo mejor de Belén, porque activó la artista que lleva dentro.
Pasaron muchas sesiones antes de que Belén tomara más seguridad en ella misma, que remitieran los ataques de pánico, que descubriera lo mucho que le afectaba la
menstruación, que comenzará a salir con amigas sin él, a divertirse y sentirse
guapa. Y entonces, fue él, y no ella, que le planteó la ruptura, y ella aprovechó el trampolín. Él no se lo esperaba y la rabia
ante el abandono sin comprender por qué se apoderó de él, para entonces, algo se
despertó en ella, una "Mantis
Religiosa" acababa de nacer.
Belén entró en fase de exploración emocional social, a salir y
coquetear, se cortó sus rastas y cambió su imagen, libre de cargas y angustias, comenzó una oleada de fiestas con alcohol y House Music, sexo y
pasión que le condujeron a pasar un
mes en Ibiza. Allí se encontró a sí misma, pero también encontró a número 2, un atractivo hombre italiano, con una aplastante
seguridad en sí mismo rozando la arrogancia y
la prepotencia, que la deseaba ardientemente y la elevaba al cielo cuando le
decía que había encontrado en ella a la mujer de su vida.
—Belén, ¿qué es lo mejor y lo peor de él?
—Lo mejor es que me desea, me
excita tanto que sólo verme ya esté excitado, me hace sentir poderosa, como nunca antes me había sentido, importante y valiosa. Es muy orgulloso y pasamos
mucho tiempo juntos los dos solos. También hablamos mucho, pero siempre
después de pelearnos, me suplica y pide
perdón.
—¿Por qué?—pregunté yo algo inquieta sin querer analizar precipitadamente.
—Pues...esa respuesta forma
parte de lo peor de él, es que él trafica y consume cocaína. Tiene explosiones de
agresividad contra mi, por sus celos paranoicos, pero luego me pide perdón y también ayuda.
—¡Ah!—fue mi única respuesta, me quedé sin palabras, la tormenta acababa de empezar.
—¿Qué piensas Marta?
—¿Qué sientes Belén?
— Angustia, excitación, protección, deseo, frenesí, aventura y poder.—Sin duda Belén había enriquecido su vocabulario
emocional y también su reacción conductual, estaba dentro de una montaña rusa sin parada.
Siento que lo quiero y que debo ayudarle, es agresivo por
el consumo de cocaína, si consigo que la deje,
será el hombre perfecto.
La ilusión de cambio se había apoderado de ella, es una de las características principales de la Dependencia Afectiva, "si
logro que cambie, todo será perfecto".
—Belén, ¿cómo sabes que es amor y no obsesión por dependencia?—le sugerí yo en un intento de hacerle reflexionar y disimulando mi
certeza de que la relación no funcionaria, porque no
era sana, porque era simplemente patológica.
—No lo sé, me has enseñado a sentir, y nunca había deseado tanto a un hombre, ni tampoco había sentido lo poderosa que me siento cuando me desea y
siento esa tierna excitación cuando me habla al oído en italiano. Es la primera vez que siento esta química sexual tan fuerte, ¡tiene que ser amor!
Esta es la siguiente característica de una Dependencia
Afectiva, se confunde la "química de atracción física por excitación" con el amor de respeto y compromiso.
No es amor, es obsesión. No es una relación, es una adicción.
Y Belén se fue a vivir a Italia con él. Lo dejó todo por él. Sus amigos, su familia, su trabajo, su entorno y también a su madre.
Continuamos las sesiones por teléfono, y también sus diarios escritos
impregnados de emociones caóticas y salvajes. Comenzó a trabajar en la peluquería más lujosa de la ciudad de Torino, porque el arte no necesita
de idiomas y ella tiene un don en las manos, te dibuja en su mente y dirige sus
manos hacia el estilo que más te favorece. Pero Belén aprendió italiano, a ser
independiente, a hacer amigos y a adentrarse en el infierno de un adicto de la
cocaína. Tras interminables peleas
llenas de agresividad física y verbal, amenazas y
chantajes emocionales donde él le decía: si me dejas, me quito la vida. Constantes rupturas y
reconquistas, y 5 años de relación transcurrieron, cuando Belén se sentía agotada, exhausta y abatida, él dejó la cocaína, consiguió un trabajo estable y una vida
ordenada y sana, pero ella consiguió una fuerte depresión, la ansiedad volvió a su vida de forma
demoledora, y regresó a España. Enferma, débil, vacía, sola y asustada.
Transcurrieron muchas sesiones para que ella recuperará fuerzas y pudiera terminar la relación. Él se llenó de ira, ya no consumía y ahora ella le dejaba.
Desapareció la excitación, y con ello la lucha y la obsesión. Cuando ella le rescató, también devoró todo cuanto quedaba entre los
dos, la "Mantis " actuó de forma sigilosa y
fulminante a la vez.
"Dejaré de beber alcohol, me
despierta una excitación artificial que me
descontrola, no asumiré más riesgos, no quiero más número 2 en mi vida" fueron las palabras de Belén, y lo llevó a cabo.
Mientras se recuperaba, frágil y aislada por la intensa
agorafobia, Belén conoció por internet a otro hombre italiano, sólo comunicación, y comprensión, pero él se enamoró de ella, de su fortaleza y su valentía. Y ella cayó de nuevo en la misión de rescate de otro "príncipe destronado", éste era más tranquilo, más sano, más prudente y más responsable. No había excitación ni pasión. Así fue como entró en la vida de Belén el número 3, pero tras 2 años de relación, y recuperación emocional, la "Mantis" volvió a actuar, "es muy buena persona y me quiere, pero no
siento nada, no me excita, no discutimos, me aburre y no me llena". Y número 3, desapareció, Belén terminó con él, sin pena ni gloria, pero con elegancia y respeto, una
ruptura sana, sin "vuelta".
Y de nuevo recuperándose del vacío, apareció una experiencia de angustia y
lucha, su madre tenía cáncer terminal.
—¿Lo echas de menos Belén? ¿Lo mejor y peor de él?—le pregunté yo tratando de asegurarme de que ella estaba haciendo una
"buena digestión emocional".
—Bueno...lo mejor de él es que está abierto siempre a la
comunicación, echo de menos lo que él representaba, su papel, pero no su persona, su
estabilidad, templanza y constancia para cuidarse, su filosofía de "trabajar, hacer deporte y comer sano" . Lo
peor de él, su falta de pasión y de riesgo, su independencia y autocontrol, y por
supuesto su pobre apetito sexual, me siento muerta sexualmente con él. Me mata sentir que puede vivir sin desearme, sin contar
los días que faltan para coger un
avión y entrar en mi cuerpo,
enciende mis celos al pensar de que yo no soy suficiente. Además me presiona y machaca con que deje de fumar tabaco, ¡y ya lo sé! Debería de dejarlo, pero es el único vicio que conservo, lo
haré, pero bajo mi voluntad, y sólo la mía, es mi vida, mi cuerpo y mi
salud.
—Así que lo dejas porque la relación con él no representa una lucha para
ti. Porque su pequeña minusvalía (aquí no lo cuento pero número 3 tenía un déficit sensorial que Belén descubrió y él se empeñaba en negar de que no le interfería en nada, pero era evidente que sí) es irreversible y no está al alcance de tu
"rescate".
—Marta si tu me dices que
seguir con él me ayudará, pues sigo con la relación, yo lo que quiero es
curarme. Quiero amar sin dañar, quiero hacer una carrera
para encontrar mi equilibrio, ¡no estoy haciendo la carrera
de puta! ¡Y perdón por la expresión!
—¡Vamos Belén este es tu espacio, no pidas perdón que esto es psicoterapia!—Pero yo no paraba de reír, me encantaba verla con esa carita de avergonzada por
decir "puta", cuando yo utilizo bastantes "tacos"
trabajando, y no creo que con ello pierda profesionalidad, puesto que ése es el sentido del taco: un canal verbal para proyectar
la agresividad.
—Me da vergüenza decir palabrotas, me parece vulgar, sólo me gusta en el sexo, me parece excitante y estoy en la
intimidad. Pero tú Marta, lo dices con esa
expresión tan natural que suena
celestial.—Así es Belén elegante hasta la médula, pensé.
—Mi análisis me lleva a que tu inseguridad personal te hace creer
que decir tacos te haría parecer vulgar e ignorante,
y claro tu necesitas la aprobación ajena para proteger tu
autoestima. Pues bien, yo soy la especialista, si te digo que eres una persona
culta e intelectual, lo eres aunque no tengas un título universitario, así que volvamos a intentarlo ésta vez sin represión emocional por inseguridad.
—¡Joder porque me guste follar
no soy ninfómana ni puta!
—¡Bravo Belén!—rompimos a reír a carcajadas.
Las siguientes sesiones transcurrieron con el firme propósito de Belén de curarse, "Haré todo cuanto tenga que hacer, no me importa soportar el
dolor si con ello consigo el verdadero amor", era encomiable la valentía que demostraba, contando con que el camino lo hace ella
descubriendo sus propias instrucciones, y no bajo las mías, que mi esfuerzo me cuesta disimular lo que pienso de
verdad para no influenciar ni manipular.
Descubrimos que el único problema de Belén es que no creía en ella misma, su valor
personal lo obtenía a través del deseo de un hombre, los cuales buscaba cuanto más problemáticos mejor, así podía demostrar su
"utilidad" en rescatar, educar y acunar. El origen de su inseguridad
personal provenía de su hermano y de su padre.
Trabajamos el Equilibrio de su padre ya fallecido hacia años, a través de cartas que escribió a su madre tras la separación de la pareja y su marcha al
extranjero, fotos y recuerdos. Limpiar su "imagen" para aceptar lo
peor de su padre y encontrar lo mejor de él, fue casi una obra de
ingeniería, pero lo consiguió, a su manera, su padre la quería. Los sueños ayudaron mucho, suele pasar
en psicoterapia al centrar la atención en una persona de tu propia
historia, tu inconsciente te revela información archivada, o más bien me lo hace a mi que me dedico a analizarla.
El Equilibrio con su hermano fue más fácil, Belén lo admira enormemente, su autocontrol, su inteligencia,
su esfuerzo por superarse (marchó a E.E.U.U de adolescente a
estudiar inglés y trabajar, y no volvió, trabaja en un banco con un puesto de responsabilidad,
mantiene una relación estable y tiene un hijo al
que protege con garras de León, pero siempre mantuvo el
contacto con su madre, y el conflicto con su hermana a la que constantemente
quería reeducar), pero Belén lo consiguió, descubrir que su hermano
también la ama y que sus formas de
"regañar" son sólo sus formas de protegerla.
Se centró en cuidar a su madre, con cáncer terminal, desvelando así los entresijos del "amor
incondicional", su entrega, su paciencia y su amor son un claro ejemplo de
pasión de madre. También consiguió que su madre recibiera
psicoterapia, lo cual fue para mi un grandísimo honor y privilegio, pues
posee una de las almas más puras, humildes y bondadosas
que he conocido jamás.
"Marta consigue que mi hija tenga Fé en Dios, y que encuentre un hombre que la ame de
verdad"—fue su encargo para mí, y en la medida de lo posible, pienso cumplirlo.
Su madre falleció en marzo de 2013, rodeada de
toda su familia, se fue justo en los únicos 5 minutos que Belén se despegó de su lado para avisar a la
enfermera, posiblemente para convertirse en su Ángel de la Guarda.
Belén dejó de fumar. Sin drogas. Corre a diario 14 km, por la mañana temprano, a la vera del mar, que le relaja y transmite
paz. El ejercicio la mantiene centrada en el esfuerzo, y en su cuerpo como único transporte de su alma.
Adoptó una perrita de color negro,
que encontró de casualidad y de la que se
enamoró incondicionalmente, estaba
casi abandonada, le prometió que volvería a por ella, y así fue, a la que llamó Cocoa. Donde está ella, está su hogar y su corazón.
Estamos trabajando sobre su bulimia. Su ansiedad y depresión para la cual toma medicación, tiene altibajos que a veces
la tumban, especialmente en el ciclo menstrual que le afecta desmesuradamente.
Aceptar su hipersensibilidad emocional como lo peor le llevó a descubrir su potencial creativo en escribir poesía como lo mejor. El Equilibrio está servido.
En cuanto al placer sexual sin compromiso, "ni puta ni
princesa" como eslogan, le llevó a conocer al cuarto hombre, número 4, con complejo de "Christian Grey" que creía haber encontrado en Belén su "Anastasia". Y
así comenzó una aventura explosiva de pasión desenfrenada sexualmente, pero sin compromiso.
—Marta dime si estar con él me puede dañar, no quiero equivocarme de nuevo, creo que me estoy
enganchando al sexo, estoy sólo pendiente del móvil y sus mensajes ardientes sobre que arde en pasión pensando en mi cuerpo. Dime qué tengo que hacer, por favor...
—Sabes que no lo haré, haz el Equilibrio a diario pensando en él y lo descubrirás tu misma.
Esto es justo otra de las características de la Dependencia Afectiva, la búsqueda de aprobación, de consejo directo de una
fuente de sabiduría fiable, pero aunque esto sea
tentador para mi, como psicoterapeuta, el poder de dirigir hacia la salida del
laberinto, no lo hago, no se hace, sería reforzar su Dependencia. Hay
que depositar la confianza de que la persona lo hará sola, lo conseguirá ella misma.
Y tengo una absoluta Fé en Belén de que así será.
—Ya lo tengo Marta, lo mejor de
él: expandirme en el plano sexual, sentir el poder de dar
placer y sentirme correspondida, sentirme poderosa, excitada, ilusionada e
inteligente, esto último sobre todo, porque sabía como engancharme y luego dejarme tirada, hasta que
descubrí su estrategia. Lo peor de él: se disfraza de ser interesante y complejo, pero guarda
mucha inseguridad y miedo, divide su vida en el trabajo todo autocontrol y su
tiempo libre que es todo descontrol. Me siento inestable, confundida, utilizada
y manipulada. Me siento con más angustia, como si de un
"tirón" se tratara, es una
recaída en mi obsesión de dar placer a costa de mi dolor.
—Y bien...¿Qué piensas hacer al respecto Belén?
—Retirarme, " Una retirada
a tiempo sería una gran victoria",
pero me va a costar la vida Marta, porque de verdad que lo deseo sexualmente,
es como si sintiera que lo puedo ayudar y cambiar...y todo sería genial.
—Belén...eso es adicción, cuidado, es una
"falacia de control", conéctate con tu dolor y no con el
deseo de placer.
—Lo se Marta, pero es tanto el
sufrimiento....¿Toda mi vida estaré así, enferma de amor?
—No Belén, recuerda que la victoria final siempre está reservada a los valientes. Esto es sólo lo peor, lo mejor llegará, ya lo verás. Tu eres una de las personas más valientes que he conocido nunca, enfrentarte a tu propio
dolor sin ánimo de venganza ni infringir
dolor en otro, eso es valor.
La primera noche que salía a distraerse después de la muerte de su madre, conoció al quinto hombre, número 5, atractivo,
extravertido, inteligente, valiente y sensible, fue un flechazo, y parecía perfecto. Sólo parecía.
Trabajábamos en la línea de " no tendré una relación de pareja hasta que no esté curada, puesto que lo que
elija mientras tanto será patológico, puedo explorar, sólo para investigar el
Equilibrio".
—¿Qué es lo mejor y lo peor de él Belén?
—Lo mejor es descubrir a un
hombre atrevido, independiente, luchador, creativo, valiente y muy varonil. Me
siento como si hubiera encontrado a un superhéroe, así que me siento especial, deseada, porque en el sexo nos
fusionamos en uno sólo, me siento muy ilusionada y
valorada y aceptada. Siento una inmensa alegría que calma el vacío de la pérdida de mi madre.
Lo peor es....que me ha dicho con total sinceridad que no
podrá amarme, porque está enamorada de otra mujer, a la que quiere conquistar. Me
siento despreciada, inútil y sobre todo muy enfadada.
—¿Qué piensas hacer con ese enfado Belén, cómo podrías canalizarlo sin dañarte?
—No lo se, creo que estoy
teniendo una fuerte recaída de mi Dependencia
Afectiva. Me siento obsesionada con
hallar la forma de conquistarlo y conseguir que se vuelva loco por mi...
Ya hemos discutido varias veces, siempre lo provoco yo, ¡claro! pero es a través de esa ira agotadora cuando
por fin lo tengo en mis redes y cae bajo mis encantos, siento que ahí sólo me desea a mí, y eso me da subidón. Discutimos y luego hacemos
el amor, lo se Marta, estoy enganchada.
He aquí otra de las características de la Dependencia Afectiva Activa, tras las
discusiones agotadoras salta la excitación sexual que se consuma en un
apoteósico acto sexual, confundiéndose esta fuerte sensación de feeling sexual con amor.
Pero esto no es amor, es obsesión. Una relación sana, basada en el amor verdadero, jamás será un pulso de poderes. Cuando
amas, nunca te atreves a herir para luego demostrar que puedes curar, eso es
maltratar, aunque no sea la intención inicial, es siempre el
resultado final.
—Ésa no eres tú, es tu Mantis Religiosa Belén. Con una fuerza bestial,
pero sólo tu puedes controlarla, y yo
sé que puedes Belén, retírate porque te lo vas a "cargar", la relación ya está enferma, eso no es amor, es
obsesión, y no es una relación, es una adicción. Sería mejor hacer "cuarentena", ¿no te parece?
—¡Quizás no tenga cura Marta! ¡Quizás sea mala persona y no sea tan valiente como tu te crees!
!Pero no tengo fuerzas para estar sola, para soportarme a mi misma con esta
ansiedad y depresión!—acto seguido Belén rompió a llorar con intensa angustia.
Al final del día, verla así tan derrotada y asustada, controlando mis ganas de
protegerla y acunarla entre mis brazos para decirle que no se preocupara que yo
lo haría por ella, yo hablaría con el número 5, "No te acerques a
ella, que la enfermas, ¡vete ahora! ¡O te juro que te las verás conmigo!". Eso se quedó en mi fantasía, no lo hice, no me salto el
Juramento Hipocrático de velar por la salud del
paciente, proporcionarle consejo y confianza y respetando siempre su libertad de acción, fuera de ahí es manipulación y control. Pero a veces, ganas no me faltan. Esto
simplemente, era lo peor de la sesión con ella, pero lo mejor era
saber que era consciente de su adicción, que seguía luchando y que yo no perdía la Fé en ella.
Al repasar la poesía que Belén había escrito, me emocioné al comprobar el enorme potencial que tiene, su sabiduría interior, su sensibilidad y creatividad.
Te pienso y me enternezco...
Veo tu dolor, tu desorden emocional,
y físico...y me enternezco...
Me duele verte en estos momentos
así, y no sé cómo ayudarte...
Me das más, de lo que quiero ver...
Y me enternezco...
Perdóname si te ofendo, si te falto
el respeto, si te insulto...si no te acepto,
Si no te apoyo y no te quiero...
Si no te mimo y te bendigo.
Quiero darte las gracias por hacerme
sentirme mujer, femenina, dulce, niña
tímida, darme placer y lo más bonito
fabricar semillas de mi esencia, para
para poder reproducir, siempre mía
y para siempre te acepto
por cómo eres,
Te
entrego mi AMOR INCONDICIONAL ,
para
ti.
Mi
menstruación.
Belén había escrito una poesía dedicada a su menstruación, que tanto la desestabilizaba.
Una lucha y un reencuentro con el amor incondicional que
tanto hablábamos en sesión, "déjalo estar Belén, hay cosas que no puedes cambiar, que no están bajo tu control, busca lo mejor y lo encontrarás", habían sido mis palabras, pero
ella lo había compuesto de forma artísticamente magistral con su regla. Entonces lo supe, si podía hacerlo con su menstruación, podría hacerlo con un hombre.
Y la realidad siempre supera la ficción.
—Te he fallado Marta, rompí cuarentena y lo busqué, no podía soportar que no me deseara, ser menos y que deseara a
otra mujer...me obsesionaba, encendía una ira que me dominaba.
—Cada vez que cruzas la puerta
de esta consulta es imposible que me falles Belén, eres una gran guerrera,
pero si eso es lo peor, cuéntame, ¿qué es lo mejor?
—Discutimos por mensajes del móvil, porque yo lo provoqué, se como hacerlo, y luego
también le provoqué la excitación sexual adecuada para que
viniera a buscarme, y claro después de la guerra viene La Paz,
le colmé de placer sexual, hasta le
hice de cocinar un manjar con sólo tres ingredientes básicos. Podía sentir mi poder y el veneno
que le había inyectado. Podía sentir mi subidón, podía sentir mi adicción. Y lo dejé marchar. Pero ya no podía dejar de pensar, esto no es
lo que quiero yo. Yo quiero curarme. No quiero dañarle, tampoco quiero hacerme
daño. Él no puede darme el amor que yo necesito, tengo que empezar
por mi, amor incondicional primero en mi y para mi.
Esta es mi historia, y esta mi batalla, sólo yo puedo librarla.
—¿Qué hiciste a continuación Belén?—tenía la sospecha que escondía el premio gordo, su lenguaje
emocional así lo indicaba.
—Pues...me volví a saltar cuarentena, fui a buscarlo a su casa. Cuando me
abrió, le dije que quería hablar con él por última vez.
"Tienes que saber que tengo Dependencia Afectiva, significa que sentirme deseada lo confundo con sentirme amada, esa excitación me controla como una droga y me hace hacer cosas o
decirlas como si las sintiera de verdad, pero no es real. Perdóname por sí te he causado algún daño, nunca fue mi intención. Yo te perdono a ti.
Lo que siento por ti no es amor, es obsesión, yo no te quiero, aunque te
lo haya hecho creer. Nunca tendremos una relación cuando la base es una adicción. Te deseo valor para librar tu batalla interior. No me
busques, no me llames. Nunca más volveré a verte. Adiós."
¿Qué piensas Marta? ¡Dime algo!—yo seguía emocionada y paralizada por
la emoción de júbilo, mientras ella se impacientaba ante la ausencia de
respuesta por mi parte.
—Que me siento muy orgullosa de
ti Belén. Se que lo vas a conseguir,
encontrar una relación sana, basada en el respeto,
la libertad del ser, la confianza y el amor puro que sale desde el interior,
sin condiciones ni reformas. Que tu lucha te llevará al Equilibrio. Y que yo creo en ti Belén, gracias por enseñarme que la superación personal es posible.
Ella me ha enseñado que mantener la fuerza, el
valor y la confianza en aquello que buscas y que sientes en tu corazón, hace posible la victoria, no importan los errores ni las
recaídas, son parte de lo peor,
pero que cuando encuentras lo mejor, sin duda, merece la pena librar la batalla
interior. Y ya no cambiarías nada, aceptas tu historia
con orgullo como la mejor de todas.
A mis ángeles con amor, Marta.
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